domingo, 13 de mayo de 2012




Banquisición.   (Le tomo, con cariño, su vaca a Federico García).


Banquisición

 
Me sirvo un café con vaca estrujada.
Y la lluvia, que aparentemente amenaza, tiene
Un sinfín de rosas pendidas en las entrañas.

Rompo un aleluya, saludo el día
Me esperan las calles, me espera la vida
Un fermento de celosías, de luces enrejadas.

La horas, barrotes de tu cárcel, lloverán
Del cielo que se ríe con los artífices banqueros
De potros y otras máquinas de hierro.


Banquisición: auto da fe hipotecario
Tu inocencia incauta arrastrada por oficinas donde
Providencias de papel masticarán con fruición rendido tu sexo.

Marchitarás… se entretendrán sádicamente en tus genitales
Deglutirán convulsa el ala de mosca de tu pavura
Palpitante pesadilla que se consume.

Marchitarás… los autos se harán nubes en tus ojos pasmados
Y lloverá gas oil en tu  cerebro convertido en paraguas neuronal
Y la noche, ¡ay, la Noche! impondrá el oscuro corsé de todas las despedidas.

Ya tiemblan las vírgenes hechiceras de pávidas carnes
Nacerán infantes hambrientos en nuestros intestinos delgados
Temblad, temblad ¡la Banquisición ha resucitado!
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